Si tienes hipoteca variable, o estás pensando en contratar una en los próximos meses, hay una pregunta que ronda la cabeza de mucha gente ahora mismo, ¿qué va a pasar con el euríbor en 2026? No es una duda menor. De este índice depende buena parte de la cuota que pagas cada mes y, aunque no lo parezca, unos pocos décimos arriba o abajo se notan, y mucho, en el bolsillo.

Las previsiones más recientes de analistas y casas de estudio apuntan a un escenario bastante concreto, el euríbor podría moverse durante 2026 en una horquilla entre el 2,25 % y el 2,30 %, con ligeras oscilaciones, pero lejos de los picos que vimos hace no tanto. No es una cifra al azar ni un titular vacío, responde a una combinación de factores económicos muy concretos que conviene entender, sobre todo si no estás metido en el mundo financiero.
Antes de entrar en detalle, una idea clave, no se espera un desplome del euríbor, pero tampoco una vuelta a niveles del 4 % o más si todo sigue como ahora. Estamos ante un escenario de cierta estabilidad, con matices, claro.
Por qué los expertos ven el euríbor en torno al 2,25 % y 2,30 % en 2026
Para entender esta previsión hay que mirar, casi sí o sí, a la política monetaria europea. El euríbor no se mueve solo, está muy ligado a las decisiones del Banco Central Europeo, que es quien marca el precio del dinero en la zona euro.
Tras el ciclo de subidas agresivas de tipos que se inició para frenar la inflación, el BCE ha ido cambiando el tono. La inflación se ha moderado respecto a los picos máximos, aunque sigue sin estar completamente bajo control. Eso ha llevado a una estrategia más prudente, con bajadas de tipos muy medidas y nada bruscas. Y eso, directamente, se refleja en el euríbor.
Los analistas coinciden en varios puntos. Primero, que los tipos de interés oficiales tenderán a estabilizarse en niveles más bajos que los máximos recientes, pero sin volver al dinero casi gratis de hace años. Segundo, que el crecimiento económico europeo sigue siendo débil, lo que hace poco probable una nueva ola de subidas. Y tercero, que la inflación, aunque más contenida, sigue siendo el factor que impide recortes agresivos.
Con este contexto, el mercado ya descuenta un euríbor más calmado. Las previsiones para 2026 se apoyan en modelos que asumen un tipo de depósito del BCE en torno al 2 % largo, lo que encaja bastante bien con un euríbor moviéndose ligeramente por encima, en ese rango del 2,25 % al 2,30 % durante buena parte del año.
No será una línea recta, eso casi nunca pasa. Habrá meses algo por encima y otros algo por debajo, pero el consenso es bastante claro en que no veremos grandes sobresaltos si no ocurre nada extraordinario, que siempre puede pasar, claro.
Para que te hagas una idea práctica, una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años, con un diferencial del 1 %, pasaría de pagar una cuota claramente más alta en escenarios de euríbor al 4 % a una bastante más llevadera con un euríbor en torno al 2,3 %. No es magia, son números.
Cómo puede afectar esta previsión del euríbor a tu hipoteca en 2026
Aquí es donde todo esto deja de ser teoría y empieza a importar de verdad. Si tienes hipoteca variable, la previsión del euríbor para 2026 es, en general, una buena noticia, aunque conviene matizarla.
Si vienes de revisiones muy duras en los últimos años, lo normal es que notes alivio o, al menos, estabilidad. No hablamos de bajadas espectaculares mes a mes, pero sí de cuotas más previsibles y sin sustos constantes. Para muchas familias, eso ya es mucho.
Ahora bien, si estás pensando en firmar una hipoteca nueva, el contexto es interesante. Con un euríbor en torno al 2,25 % o 2,30 %, las hipotecas variables vuelven a ser una opción que algunos vuelven a mirar, aunque con más cautela que antes. Aquí entra el eterno debate entre hipoteca fija o variable, que en 2026 seguirá muy vivo.
Las hipotecas fijas siguen ofreciendo tranquilidad, pero a precios que ya no son tan bajos como hace unos años. Las variables, por su parte, pueden resultar algo más baratas al inicio si el euríbor se mantiene en ese rango previsto. Eso sí, siempre con la idea clara de que el euríbor puede subir en el futuro. No mañana, quizá no en 2026, pero en algún momento.
Hay otro punto importante que a veces se pasa por alto, las revisiones anuales. Si tu hipoteca se revisa en 2026 y el euríbor se mantiene en ese rango, es probable que la cuota se ajuste poco, arriba o abajo, pero sin cambios dramáticos. Esa estabilidad ayuda a planificar mejor los gastos y reduce bastante el estrés financiero, que no es poca cosa.
También hay que tener en cuenta que los bancos, viendo este escenario, están ajustando su oferta. No es raro encontrar diferenciales algo más competitivos o productos mixtos que combinan un tramo fijo inicial con variable después. No son para todo el mundo, pero están ahí y responden precisamente a estas previsiones de euríbor moderado en el medio plazo.
Un pequeño consejo, aunque suene obvio. No tomes decisiones solo por una previsión. Úsala como guía, pero piensa en tu situación personal, tus ingresos, tu margen de ahorro y tu tolerancia al riesgo. El euríbor al 2,25 % suena bien, sí, pero una hipoteca es un compromiso largo y conviene mirarlo con calma, sin prisas.
2026 se perfila como un año de cierta calma para el euríbor, lejos de los extremos recientes. No es el paraíso, pero tampoco el infierno hipotecario que muchos han vivido. Y eso, tal y como están las cosas, ya es bastante.