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¿No es raro que la banca española no quiebre?

No es que lo desee, evidentemente. Pero a uno le extraña la aparente fortaleza del sistema bancario español. Salvo alguna intervención de cajas, y una reestructuración del las cajas un tanto surrealista y lenta (ya me dirán cómo pretenden mejorar sus cuentas sin despedir al personal excedente y cerrar sucursales), uno diría que las cosas le van bien a los bancos españoles.

Sin embargo no hace falta conocer los balances bancarios con detalle para percatarse de un hecho que contradice la aparente placidez de las entidades financieras: apenas conceden hipotecas y mucho menos préstamos personales.

Las cajas fuertes parecen vacías de liquidez. No corre sangre por el sistema financiero, o va tan despacio que parecen muertos vivientes. Y pese a las altas tasas de mora, uno diría que el problema es bastante más grave de lo que las cifras oficiales reflejan.

En realidad la banca está intentando refinanciar todo lo refinanciable y más allá. Tiene en sus balances millones de euros prestados a promotores que o bien refinancia, con operaciones que trasladan el problema hasta a 7 años vista, o se quedan con más ladrillos.

Simplificando mucho, el dinero es para una entidad financiera un pasivo (exactamente lo contrario que en la contabilidad empresarial), ya que es una obligación que contrae con sus depositantes y restos de proveedores de liquidez.

Los préstamos hipotecarios, en cambio, son un activo bancario. Básicamente, el banco capta ahorro (pasivo) y lo presta a inversores y consumidores. Cuando una hipoteca no se paga, el banco tiene la opción de ejecutar la garantía, con lo que da de baja un activo (préstamo hipotecario) y da de alta otro (el inmueble), pero a un precio bastante más bajo, con lo que la diferencia va a pérdidas.

Si en lugar de ello refinancia el préstamo, evita dar de baja el activo, con lo que no se generan pérdidas en la cuenta de resultados. Pero por mucho que no haya pérdidas contables, la realidad es que la entidad está igual de mal que en la operación anterior. No consigue liquidez y tiene un activo más que dudoso ¿le devolverá el dinero prestado la promotora con la nueva reunificación?

Siempre digo a mis clientes particulares que una reunificación de deudas tiene sentido si es una forma de reequilibrar las finanzas para seguir pagando de forma ordenada. Pero hay personas cuyas pautas de consumo son desordenadas o cuyas expectativas de ingresos no posibilitan que devuelvan la hipoteca refinanciada. En estos casos, reunificar no es una solución, es ganar tiempo para volver a encontrase con el mismo problema en breve (y más deudas a cuesta).

Lo que está haciendo la banca con los promotores es algo que niega a los particulares, en general: reunifica sus deudas para ganar tiempo, pero el tiempo que gana la promotora es tiempo que perdemos los ciudadanos, al no estar saneandóse los balances bancarios.

Y para volver a tener un sistema financiero que financie es necesraio que esté saneado y afloren las pérdidas reales.

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